27.5.13

Zacatlán

Traigo un atraso de chismes aquí que ya casi le pega a los dos meses, pero me atengo al dicho de "mas vale tarde que nunca". Los eventos narrados corresponden a Semana Santa.

 Decidimos ir con la familia poblana a Zacatlán de las manzanas, que es uno de esos encantadores pueblitos serranos. Resulta ser también uno de los pueblos mágicos, cosa que siempre implica un cuidado especial de la plaza principal y de los edificios antiguos. Zacatlán es famoso, además de por las manzanas, por una compañía que hace relojes monumentales y que tiene un pequeño museo en el pueblo. Sobra decir que vimos varios relojes con forma de manzana...

Nos tocó una tarde neblinosa, cual debe ser en la sierra poblana, que le dio una atmósfera curiosa a las celebraciones de semana santa. Hacía mucho que no me tocaba ver santos cubiertos de morado en las iglesias. Aprovechamos la ocasión para comer ricos productos de la región, salvo por unos pasteles sin chiste que se nos colaron. Hay unas mermeladas espectaculares en ese lugar, por cierto. Mi señor padre se aferró a que visitáramos el panteón del pueblo y aprovechó para traumar a mi hija con eso de "ir a ver a los muertos". Es lo único que ella recuerda de Zacatlán.

Cerramos el paseo visitando el famoso "valle de las pidras encimadas", que es exactamente lo que su nombre indica. A Leah le agarró el espíritu aventurero y quiso trepar bastante a lugares de donde nos costó algo de trabajo bajarla. Hizo un solazo que afortunadamente me dio el pretexto para usar mi sombrerote rojo. Las "chicas" decidimos subirnos a una tirolesa que había por ahi, en la que al final me arrepentí de no echarme de avioncito, pero estuvo divertido.


El clan frente a un productote local (que no servía, por cierto)
La niña en la primorosa plaza
El clan bajo una de las piedrotas más accesibles
En la cima de la trepada
Sombrero y canguro para las madres abnegadas
Con sus jóvenes tías

3.5.13

Africam Safari

Hay varios tesoros en éste país y yo me atrevo a poner al Africam Safari entre ellos. Fundado en los 70s por un coleccionista de animales con ideas conservacionistas, ha evolucionado para hacerse uno de los mejores zoológicos que me ha tocado visitar.

Hay una parte muy grande, separada en secciones por clima (más o menos) en la que uno maneja en auto propio o en un camión del parque y los animales caminan o yacen ahi al lado del camino. La parte de los leones estaba en reconstrucción, así que sólo vimos una familia de lejitos, pero aparte de eso, nos tocó ver jirafas, elefantes, rinocerontes, cebras, ñus, avestruces, tapires, y muchos muchos más en el recorrido. En medio de la sección de autos hay una parada en la que se puede comer, consumir en la tienda y hasta asistir a shows o subirse a una lancha. La parte que más impresiona, desde siempre, es la de los tigres de bengala. Esos sí están separados por un buen pedazo de agua de los coches, y casi siempre están dormidos, pero aún así son muy imponentes. Hermosos bichos.

Después del recorrido en auto, uno se baja y entra a la sección de zoológico más tradicional, con espacios a los que uno se acerca a ver a los animales. Algunos espacios están bastante "interactivos" como el de los canguros y walabees. Ahi también hay zonas de juegos para niños y grandes (tirolesas, toboganes y eso). Se puede uno tomar fotos con unas guacamayas impresionantes y subirse a unos ponys. Hay una especie de estadio donde hay shows variados y varios restaurantes. Nosotros paramos en el llamado kilimanjaro, que tiene comida poblana decente y tiene una vista espectacular de jirafas, lemures y algunos otros animales. Hacia la tarde nos tocó ver un especteaculo fabuloso de unas guacamayas sobrevolando el parque cantando a todo pulmón. No se si son las mismas que las de las fotos, pero se ven fabulosas zurcando el cielo con sus plumajes coloridos.

Es por supuesto un paseo muy disfrutable con niños, pero yo diría que hasta con adultos solamente. Me alegra saber que el parque trabaja con los estudiantes de biología de la universidad estatal en varios proyectos. No se usa sólo para diversión sino para investigación y docencia también.


Me robó los lentes
Nunca había visto una cebra de frente, me ancanta su cara
Tapir bicolor
Primates viendo primates
Cachorros leones y mamá
Fascinada con los hipopótamos
Adorable chimpancé
A punto de ser cocinados en caldo

11.4.13

Utah

Una vez más, mi trabajo me llevó a un destino exótico y espectacular. Esta vez se trató de un congreso en un resort para esquiar en las montañas aledañas a Salt Lake City. El lugar se llama Snowbird y es la primer area de ski que visito con nieve (o sea, he visto otras en verano). Originalmente yo tenía toda la intencion de esquiar, o al menos de caerme en al nieve intentándolo, pero una leve lesión en la rodilla me hizo pensarmelo dos veces, lastimarse así puede salir muuuy caro. Los congresos para esquiar tienen la peculiaridad de hacer una larga pausa en la tarde para que la gente salga y luego hay sesiones que acaban hasta entrada la noche. Los que no esquiamos aprovechamos el tiempo para ir al magnífico spa del hotel, y en el único día de clima amigable, yo opté por subir a una de las montañas en teleférico. La vista fue espectacular y las circunstancias fueron ideales para descubrir el maravilloso modo de panorama de mi cámara, que los construye en el momento. El spa tiene una alberca de agua caliente al aire libre. Fui un día que estaba nevando, así que me sentí como esos changos japoneses que se meten a las aguas termales mientras les cae nieve en la cabeza. Difícil explicar lo fabuloso que estar ahi admirando las montañas nevadas a unos metros.

Otro excelente uso que le di a una pausa de la tarde fue sentarme a platicar con mi amiga Julia, que algunos de ustedes reconoceran como la persona que de calle más comentarios ha dejado en éste blog. Julia y yo nos hemos mantenido en cibercontacto desde el 2005, cuando ella se graduó de nuestro programa de doctorado. Ambas fuimos las primeras estudiantes doctorales de nuestro asesor y compratimos 5 añotes en el posgrado. Hemos seguido nuestras vidas, bodas e hijos por nuestros blogs todos estos años, así que fue fantástico poder platicar con ella cara a cara.

Mi último día de congreso tenía la tarde libre. Julia me invitó a cenar esa noche y decidí que quería usar la tarde para ver algo de la ciudad. Justo ese día se soltó una tormenta de nieve implacable y empecé a pensar que tal vez no iba a poder subir y bajar del cañón en la noche/madrugada para volver de la cena y después tomar mi avión al día siguiente. Me recomendaron salir de ahi y dormir cerca del aeropuerto, cosa que decidí hacer finalmente. La camioneta del transporte me dejó en el centro de Salt Lake City, con todas mis pertenencias a cuestas.

Recorrí la gran plaza donde se encuentra el templo mormón, pero que también tiene otros edificios y en particular dos enormes centros de visitantes con información variada. El nivel de amabilidad de la gente es tal que casi asusta, son de una gentileza casi extraterrestre. Al templo como tal no se puede entrar, pero hay una maqueta muy grande que muestra el interior. Me asombró descubrir que más que una iglesia, parece una gran mansión, con varios pisos, salitas amuebladas y espacios variados para diferentes ceremonias. Creo que me he vuelto demasiado cínica o que se yo, pero el nivel extremo de limpieza, perfección y amabilidad del lugar me dejó algo contrariada, no alcancee a sentir empatía por ningun lado.

Puse la dirección de Julia en el GPS de mi teléfono. Traté de ver la manera de tomar un taxi, pero no había ningun lugar obvio donde pudiera tomarlo, así que opté por tomar el tren urbano que según mi mapa, me dejaba a unas pocas cuadras de mi destino. La vista de la montañas desde Salt Lake City es impresionante, así que yo iba encantada de poder caminar un poco y admirar el paisaje. El tren se desvió un poco de lo que yo pensaba que era la ruta, lo cual le añadió unas cuantas cuadras a la caminata (recuerden, con maleta y mochila a cuestas). Estaba tan de buen humor que no me importó. Para cuando llegué a donde me indicaba el mapa, ya estaba algo cansada y sobre todo tenía las manos heladas. Me alarmé cuando descubrí que la cuadra donde tenía que estar la dirección no existía. Chequé los datos y me di cuenta que en el copy-paste de mi teléfono había omitido un dígito y en realidad estaba lejísimos de casa de Julia. En ese momento le marqué, pero me contestó una voz diciendo que ese número no se podía llamar. Supuse que era alguna pendejada de telcel y me fui al minisuper más cercano para hablar de un teléfono público. Cuando estaba marcando ahi, me di cuenta que faltaba un dígito en la marcación y evidentemente otra vez fue error de copy-paste... me quise matar a mi misma. Eventualmente mi amiga Inese (que tambieen estaba invitada a la cena) llegó a rescatarme, aunque he de mencionar que en el inter, no menos de seis personas me ofrecieron ayuda de varios tipos. Aparentemente puedo sobrevivir mejor en Bangkok que en una ciudad gringa llena de amigos.

Cuando por fin llegué a casa de Julia, alcancé a ver a 2/3 de sus hermosos hijos un total de cinco minutos. Al menos alcancé a darles los regalitos que les llevaba. Lo que más me dolió de la perdida fue no haberlos visto más tiempo. Se me olvidaron mis penas con la fabulosa cena que preparó Julia y con la magnífica chorcha que echamos ella, Inese y yo.

La coda de mis peleas con al teconología sucedió cuando me desperté a las 4:00 de la mañana, antes de que sonara la alarma, me alisté y empaqué todo, solo para descubrir que el reloj del hotel todavía estaba en horario de invierno y en realidad era una hora más temprano.

Cuatro astrónomos en una montaña
Panorama extremo
Esperé, pero la mujer nuca se movió de ese lugar
La cerveza estaba buena, pero sobre todo, tiene el mejor sentido del humor que yo haya visto
Con mi querida Julia
La tormenta que me sacó de la montaña
El templo
El centro de visitantes... de un templo religioso
Fabulosa vista desde cualquier punto de Salt Lake City
Me causó mucha gracia el nombre de la iglesia globalizada

3.4.13

Vive Latino 2013


Por primera vez me tocó un Vive Latino en frío desde temprano. Gracias a la generosidad de mi marido que me prestó su super chamarra contra todo clima, lo libré bastante bien y afortunadamente la lluvia apenas y se asomó en los tres días

Mi compañía esta vez tuvo novedades. Por fin logré arrastrar a un pedazo de mi familia al evento. Mi adorada prima Lucia se animó a venir desde Cuernavaca el viernes. También pude pasar tiempo extendido con mi amiga del alma Galia, que en años pasados nomás no logramos encontrarnos en forma. Por supuesto, una vez más se reunió la banda embasa, que ahora tiene un@ nuevo@ integrante en ciernes.

Una aclaración que no sobra, eso de ir hasta tarde los tres días ayuda mucho para no acabar tan madreado. Supongo que la falta de sol también tuvo que ver. Eso, o ya aprendí a descansar entre sets. Me tocó ver dos documentales, ambos muy recomendables. El primero se llama "under the African skies" y trata sobre cómo se hizo y cómo le fue al disco Graceland de Paul Simon. Del segundo vi sólo la mitad, se trata de Ai Wei Wei, hombre del cuál sabía, pero al que no había apreciado en forma.

Día 1

Llegamos patinando a la presentación de DLD, que una vez más juntó a su numerosa fanaticada. Lucia y yo nos movimos algo adelante y ahi de plano no se podian oir las canciones porque toooodo mundo las coreaba.Para que vean que la banda fresa también va  al vive en masa. De el año pasado para acá se les ve mucho más sueltitos y cómodos en el escenario. Ese auditorio les cayó muy bien.

Continuamos con Los Amigos Invisibles, que trajeron calorcito al helado escenario en forma de jocosas canciones y un chamarrón de peluche fabuloso que traía el cantante. Me pregunto si siempre lo trae o si consultó el pronóstico del clima. Entre funk y disco, produjeron una buena sacudida de cuerpos entre los presentes e irremediablemente nos pusieron de buen humor.

Continuando con la temática jocosa, aunque en otro estilo, tomaron el escenario Los Auténticos Decadentes, a los cuales la foto que puse nos les hace justicia para mostrar los fantásticos atuendos que portaban: sombrero verde eléctrico de copa, morados con naranja, saco de leopardo y cosas por el estilo. Como son muy queridos por acá y han visitado el país varias veces, sus canciones fueron coreadas a diestra y siniestra. Ooootra banda argentina que se recibe con los brazos abiertos siempre.

Para cerrar el día (el nuestro al menos), tuvimos visitantes no latinos. Los Yeah Yeah Yeahs se presentaron en sus contrastantes atuendos, ellos todos de negro y ella vestida como ave exótica con penacho palnteado. Difícil describir lo que traía puesto, pero creo que no era apto para epilépticos. Cumplieron con el setlist, tocando  todas las esperadas y la señora O cumplió con gemir y retorcerse por todo el escenario en su muy peculiar manera.

Nunca me cansaré de ver a este hombre y menos de oir su voz
¡Logré llevar a la prima!
La mejor chamarra no invisible
Decadencia chic
La Sra O

Día 2

Dado que Leah estaba algo enferma, salí de la casa más tarde de lo planeado y llegué patinando a ver a El Tri. Parece mentira que en toooodos estos años nunca los había visto en vivo, así que ya era hora. Alex Lora es una especie de chiste exagerado de si mismo, y lo peor es que funciona. No deja de chorear con su voz chillona diciendo cosas como "no mamen, si no van a chupar chela para que chingados vinieron...". Por supuesto, cualquier canción que tocan es un clásico y la verdad lo pone a uno de buenas ver a un montón de chamacos de menos de veinte años cantando a vos de grito la Triste Canción enterita.

Comenzó aquí una etapa de carreras entre escenarios. Primero me aventé a ver a Yokozuna, que siempre me han llamado la atención en el radio. Es increibe que un par de muchachos (los hermanos Tranquilino) hagan tanto ruido ellos solitos, pero es un hecho que les falta pulirse muuuuucho. Creo que sus canciones merecen más chamba de la que se les vio en vivo. De ahi volvi al escenario principal para ver a Fobia... o lo que queda de Fobia, que es poco. Por supuesto ayuda que el guapo de Leonardo siga estando de muy buen ver, y como nunca tuvo voz, pues suena igualito al pasar los años. Eso sí, tuvieron varios visitantes célebres, que le pusieron más interés al asunto. La siguiente carrera fue para ver a Los Ángeles Azules, que juntaron una buena cantidad de gente. Se bailó cumbia con entusiasmo y se coreó a todo pulmón el mayor hit Cómo te Voy a Olvidar... dos veces, porque así lo pidió el público. Tuvieron de invitados a Ximena Sariñana y a Jay de la Cueva (mientras Fobia tocaba en el principal, curiosidades de la vida).

Volvimos al escenario principal a cerrar la noche con los espéradisimos Blur. Es un hecho que esa banda forma parte del soundtrack de mi vida, particularmente de la sección noventera, pero aun así me sorprendió lo feliz que me hizo verlos en el escenario. Damon Albarn siempre me había dado la impresión de ser algo chacotero, ligerito o que se yo, pero ya en el escenario, la verdad es que es un gran frontman. Una cosa que noté viendo mis fotos es que a pesar de que el hombre sigue de muy buen ver, no es nada fotogénico, sale fatal en varias de las fotos. El setlist estuvo bueno, pero el orden estuvo raro, aventaron casi todas las brincolinas en la primera mitad y dejaron casi todas las meditabundas para el final. ¿No se les hace raro cerrar con The Universal? Mr. Albarn hizo un esfuerzo enconmiable por hablar en español y hacia el final se le veia genuinamente emocionado. A pesar de que había mucha gente y que estaban muy prendidos, la densidad se sentía más baja con ellos que con El Tri, no se si la gente se fue o se fue a sentar a las gradas.

Un clasicazo
El guapo fobio
Los Ángeles Azules dándole con todo
Blur
Día 3

Una vez más llegué al final de la tarde justo para ver el set de Real de Catorce. Sabiendo los serios problemas de salud que tiene el señor Cruz, me dio muchísimo gusto verlo sobre el escenario y sonando igual de bien que siempre. No se mueve del lugar donde está sentado, perosu voz y su harmónica suenan intactas. Entre actos me avente una carrerita y por fin logré aventarme unos tacos de cochinita de los del beisbol... son increibles. En ese mismo escenario nos congregamos para ver al esperado Lorenzo Jovanotti. El tipo tuvo una comunicación fluida con el público en su fuido itañol y resultó ser un absoluto encanto. Como si de por si no nos tuviera a todos (y sobre todo a todas) encantados, en algún momento se destapó el brazo para mostrar un enorme tatuaje de la virgen de Guadalupe. Se llevó una gran ovación. El set fue corto pero dejó en claro que el hombre tiene que volver porque hay mucha gente que gustosa lo iría a ver en un set completo. No pude dejar de pensar que Lorenzo es el primer italiano famoso que quiero abrazar en unos 25 años.

El escenario principal estaba como olla express después de Panteón Rococó y Ska-p (a los que no vi) así que optamos por irnos a las gradas para el plato principal. Fue la mejor decisión del mundo. Tuvimos una vista espectacular del escenario, así como de los litros de líquido que fueron vertidos sobre el público por el público, de los tarados que sacaron bengalas y de los mosh-pits que se armaban en el piso. Los Fabulosos Cadillacs tardaron en salir, pero ya que llegaron todo fue una enorme historia de amor con éste público que tanto los quiere. El setlist fue de ensueño, incluyendo Padre Nuestro en versión canchera. En Mal Bicho, Vicentico logró una haza ña increible, pidió que apagaran todas todas las luces, todos los telefonos (cosa que casi ocurrió) y que la gente se callara, todo para arrancar la serie de "digo NO". Los años por supuesto que se les ven entre las panzas y las canas, pero tal y como los buenos vinos, sólo les ha dado mejor sabor. Nunca va a dejar de impresionarme como un cantante que bajo cualquier vista objetiva canta más bien feo, se hace tan entrañable y su voz (aullidos) es la única que puede funcionar con todas esas canciones. La vez pasada que los vi (hace como 15 años) el concierto acabó en desastre por pelea entre el público y el cantante. La memoria ha quedado subsanada con éste fabuloso conciertazo.

El cierre de festival también fue una carrera para poder pescar en tres escenarios al Cuarteto de Nos, que son tan simpáticos, a Balkanbeats, que son más nacionales de lo que hubiera pensado, y a Nortec, que son un combo fabuloso de sombrerudos tocando ponchis. El que más me impresiona es el tipo de la tuba, no deja de brincar por el escenario con semejante instrumentazo a cuestas. Lo más cómico fue que invitaron al cantante de Los Angeles Azules y zaz, que me toca oir Como te Voy a Olvidar otra vez.

El Sr. Cruz manteniendo vivo al Real de Catorce
Oh Lorenzo...
La banda embasa rumbo a los Cadillacs
Fabulosísimos Fabulosos
Cuarteto de Nos
Los sombrerudos ponchis de Nortec

11.3.13

Huatulco

Me puse a ver el calendario, descubrí que nos quedaba un fin de semana libre hasta la salida de Niv y rápidamente decidí que era ahora o nunca, teníamos que hacer ese soñado viaje veloz a una playa los dos solos. Afortunadamente los precios son realmente bajos en estas épocas, así que conseguí un muy buen paquete de vuelo y hotel para tres días.

A pesar de nuestro enorme amor por Oaxaca, nunca había estado en Huatulco, así que me pareció buen lugar para la escapada. Las bahías están monas, aunque el mar es casi una alberca. No muy aventurero. De todos los hoteles que vi, definitivamente el que más me gustó fue el que escogimos (Camino Real). Comimos ahi mismo casi todo el tiempo, y la verdad quedamos muy complacidos. No estaba vacío, pero había poca gente, así que nadie nos perturbó nuestro anhelado descanso. No se cuánto tiempo había soñado poder leer un libro tumbada viendo el mar, y lo logré.

El útimo día fuimos a la bahía de Santa Cruz, que es la más populachera. Otra vez comimos rico (aunque yo pedí un aguachile que casi me mata de picoso) y nos entretuvimos mucho viendo a la gente. En particular me asombró ver a una muchachita de unos quince años que se tomó no menos de 50 fotos con su propia cámara y brazo, a plenas doce del día, con una luz horrorosa. Primero pensé que era para su facebook, pero ya que rebasó las veinte fotos, supuse que era para algún novio.

Niv ocupó un porcentaje no despreciable de su tiempo juntando conchitas para su hija, cosa que le dio muchos réditos porque al niña quedó fascinada con su medio kilo de caracolitos y conchas. También le compramos regalitos y ni los peló.

En resumen, Huatulco es un lugar ideal para una visita corta que no requiera mucha aventura. Se come y se descansa bien. Si lo que se busca es acción (no era nuestro caso), hay mejores destinos.

La alberca privada, que usamos un total de 10 minutos
Montones de cangrejos
Iguana florifílica
En el mar...
Comida de despedida de la costa
Mi nuevo sombrero
Bahía de Tangolunda

9.2.13

Primer paso de la mudanza

He estado tan terriblemente ocupada de un mes para acá, que hasta ahorita me di cuenta que nunca vine a avisar aquí que ooootra vez nos mudamos de país. El chisme es más o menos así: alguién renunció en Austin y metió a uno de los proyectos de los que trabaja Niv en un problema porque necesitaban un reemplazo muy específico y muy pronto. Gracias a eso, le hicieron una oferta que nos incluye a los dos y la aceptamos en un periodo de tiempo bastante corto. Nos vamos a Austin, otra vez.

Nuestro contrato de renta aquí en la casa se termina a mediados de febrero, por lo que le pregunté a la dueña si estaba dispuesta a externderlo un par de meses. No estuvo dispuesta (vieja mensa), así que me metió en una carrera enloquecida por ver como demonios organizaba una mudanza parcial para meter nuestras cosas en una bodega e irnos a casa de mis padres. Dos semanas después de que empezó la locura, recibí una llamada de la casera diciendo que siempre sí me podía quedar... casi la mato, pero por supuesto la mandé al cuerno (vieja mensa al cuadrado).

Llevo un mes con cerebro de inventario, camino y cada objeto que veo acaba en alguna lista mental. Logré vender la mayor parte de nuestros muebles en un tiempo record y justo me encuentro en el proceso de entregarlos. Una vez más agradezco la oportunidad de deshacerme de cosas que ya no uso, y me alegra reportar que casi todo ha encontrado un hogar amoroso y no se ha ido a la basura. También me alegra ver que salvo varios discos y un par de cosas de cocina, no es tanto lo que va a regresar a Austin después de cruzar un oceano dos veces, pero cuando encuentro algún objeto que sí está en esa lista, me doy una palmada en la frente.

Supongo que ayuda eso de ser una experta en éste tipo de movidas, pero eso no quita que sea un proceso muy estresante y agotador. Esta mudanza tiene varios pasos: salirnos de esta casa, que Niv se vaya por adelantado, y luego lo alcanzamos Leah y yo. Ni idea si vamos a tener casa allá para cuando ya estemos los tres, y por supuesto vamos a tener que amueblar la mayor parte de la casa una vez más. Mi único consuelo es que hay IKEA del otro lado.

Un último punto: que difícil es organizar lo que sea con niños. Hoy de plano mandé a la niña con sus abuelos porque si no no iba a acabar de separar las cosas. No le gusta deshacerse de nada, todo le da curiosidad y lo quiere sacar de donde uno lo acaba de poner, pregunta por toooodo, y luego se lo quiere poner o llevarlo a un lugar nuevo. Imposible. Le hemos explicado que vamosa  dejar la casa, y que después de estar con los abuelos nos vamosa Austin. Ya lo repite con mucha soltura, pero no creo que la pobre entienda lo que está a punto de pasarle. Esperemos que la educación movediza que le hemos dado sirva en estos meses.

11.1.13

Lecciones de abandono de pañal (diurno)

En el mundo de los papás, y mas de los primerizos, esa transición entre el uso constante al uso esporádico de pañales es todo un acontecimiento. A continuación va la crónica de nuestra historia particular con Leah, así que al que no le interese, deténgase ahora y vuelva más tarde cuando tratemos otros temas.

Justo cuando a mi me parecía que la niña ya estaba dando visos de estar lista para usar la bacinica (como a los dos años y dos meses) su maestra en la escuela me dijo que tenían planeado empezar la campaña en su salón. Con muchos años de experiencia, la maestra escoge grupitos de 3-4 niños a la vez para empezar el sistema. Leah fue colocada en el segundo grupo de su salón (hay varios niños más grandes que ella).

El sistema funciona así: uno los manda con sandalias, pañal y calzón encima en la mañana, con una maletota llena de cambios de ropa. Les quitan el pañal al llegar a la escuela, los cambian cada vez que se mojen y les ponen el pañal otra vez al salir. Llegando a la casa se les quita el pañal y se hace lo mismo hasta la hora de dormir.

Nosotros optamos por quitar el tapete de la sala y dejamos la bacinica ahi en medio, para tenerla a la mano en cuanto fuera requerida. No fue requerida en la casa durante dos semanas, aunque eso sí, se hizo pipí a 10 cm de la bacinica varias veces, asi que algo de conexión se estaba estableciendo. Los cambios en la escuela fueron mucho más rápidos, al cuarto día ya me regresaron solo una muda de ropa mojada y para la segunda semana ya hubo días de ninguna. La primera semana no quiso hacer sólido sin traer pañal, y de hecho me pidió pañal especificamente para hacer un par de veces. La segunda semana relajó sus requerimientos y tuve que lavar varios calzones embarrados, lo cual, debo decir, es la parte más ruda del famoso entrenamiento.

La tercera semana se enfermó de la panza, así que volvimos al pañal a todas horas porque tampoco se trata de vivir masoquismo total. La sorpresa fue que al final de esa semana ella sola pidió ir a la bacinica. Optamos por reforzarle el comportamiento con premios (huevitos sorpresa Kinder) y el sistema funcionó tan bien que no tuvimos un solo accidente y Leah se hizo adicta al chocolate.

Después de una semana de éxito y felicidad, tuvimos el viaje a Los Cabos y yo temía que eso nos pudiera retrasar o revertir el sistema. Me llevé la tapa de la bacinica, que sirve de asiento ajustable en un excusado normal. Por supuesto le puse pañal en el avión, pero no lo usó y no tuvo reparos en ir al baño en el aeropuerto. Durante la semana tuvo un comportamiento ejemplar y lentamente le dimos menos chocolate y mas ositos de goma.

A partir de ahi hemos tenido poquísimos accidentes, menos de uno por semana, aunque por supuesto sigue usando pañal en las noches. La mayoría de las veces amanece seca, pero hasta que no baje a nivel de dos o tres veces al mes, creo que se lo dejaremos. Los premios ya son muy esporádicos, aunque a veces los sigue pidiendo. Huelga decir que siempre reaccionamos de manera totalmente relajada cuando hay accidentes, a pesar de que a veces ella es la que se saca de onda y entonces hacemos hincapié en explicarle que no pasa nada.

La única parte pesada es el exceso de entusiasmo o espíritu de trampa que a veces tiene. Estábamos en la playa, subitamemte dice "pipí", sale la madre corriendo sobre la arena con la niña de 14 kilos en brazos, descubre al llegar al club de playa que se le olvidaron las sandalias, llega a tumbos al baño, Leah se resbala pero finalmente se sienta y luego me voltea a ver con su carita angelical y dice "no salió mamá". Historias similares se han repetido en variadas circunstancias. Le he explicado que no es bueno que me mienta, porque me canso y me enojo, pero por supuesto uno no se puede arriesgar a no creerle.

Total que una vez más estoy muy orgullosa de mi niña porque sigue pasando las marcas de desarrollo con un comportamiento de libro, y soy muy feliz de comprar pañales una vez al mes o menos.


31.12.12

¡Feliz año nuevo!


Este fue un año de poco posteo, espero que el siguiente sea mejor en ese aspecto. Afortunadamente, el 2012 nos permitió disfrutar muchos lugares con mucha gente querida, así que lo despedimos de buenas y empezamos el 2013 con brios.

Les dejo una de las pocas fotos de familia que alcanzamos a tomarnos. Hacer que la niña vea a la cámara cuando uno quiere es harto difícil, pero lo bailado nadie se lo quita.

¡Feliz año nuevo!
Happy new year!
Einen guten Rutsch
שנה טובה ומתוקה 



13.12.12

Los Cabos

 Siguiendo el ejemplo de unos queridos amigos (a los que les copiamos la idea de casarnos en la playa), decidimos celebrar nuestro quinto aniversario de bodas con un viaje a la playa. escogimos la semana de Thanksgiving para que pudieran venir de EEUU. Al final los que se animaron a acompañarnos fueron Clau, Jared, y Martin.

Rentamos una casota en San José del Cabo y una camionetota para ir a Cabo San Lucas. Están tan cerca, que fuimos todos los días por una u otra razón. Yo nunca había visitado esa parte del país y debo decir que me gustó mucho. Por supuesto que el lugar es muuuuy fresa y hay casi más gringos que paisanos, pero a pesar de eso no da la sensación de invasión total que se siente en la Riviera Maya. Las playas me gustaron de manera particular, son tranquilas, muy bonitas y muy amables para realizar varias actividades felizmente. Se pueden hacer toda clase de deportes acuáticos sobre y bajo la superficie del agua, y si hubiéramos ido unas semanas después, hasta ballenas nos hubieran tocado.

La comida merece mención aparte. Nos recomendaron un restaurante de mariscos, que a pesar de la estética y soundtrack chunta chunta, resultó fantástico. Consumí cantidades inmorales de aguachile, pero también jaiba, marlin, sierra y todo lo que tuve a mi alcance. Esa conjunción mar/norte de México parece ser extremadamente afortunada para el paladar.

Nos recomendaron una playa llamada "El chileno" que resultó muy agradable. No tiene nada de infraestructura más que un par de baños y unas palapitas minúsculas. No venden nada, ni rentan sombrillas. Uno tiene que llevar todo su equipo. No se permiten motores ni hacer snorkel, así que uno va realmente a nadar a gusto y estar tranquilo. El retso del tiempo playero lo tuvimos en Cabo San Lucas, donde hay que huir de los changarros para gringos menores a 21 años, en el que hay un gritón ofreciendo tragos a todas horas. Por supuesto tomamos viaje en lanchita al famosísimo arco, y luego nos quedamos en una playita de ahi cerca donde se puede snorkelear a tres metros de la orilla. Leah se metió al agua en todos lados y por supuesto se embarró de arena todo lo que pudo. Ya le perdonó la vida al mar.

Logramos celebrar Thanksgiving con pavo (asado), algo de cranberries (mezcladas con otras frutas) y hasta un pay de calabaza. Nada mal considerando las circunstancias.

Desde entonces, Leah ha dicho un par de veces "No quiero ir a la escuela, quiero ir a la playa", creo que ya entendió el chiste de las vacaciones.

Muchas gracias a nuestro amigos por ayudarnos a celebrar. Esperemos que haya más de estos.






Los tres integrantes de la familia
Famoso arco y mecate de la lancha
Los Cabos y yo